La Depresión como patología construida para el soporte de la Norma, parte 1

Como dice una amiga: “El saber medico hegemónico es la columna vertebral de la subjetividad dominante.”

Antes que todo, parece necesario aclararle al lector que no negaré bajo ninguna circunstancia un sufrimiento evidente en la subjetividad colectiva, si quisiera analizar esto insistiría en poner en cuestionamiento el estado de las cosas y las condiciones sociales que van produciendo miserias subjetivas y destruyendo las potencias de vitalidad humana. Pero lo que voy a cuestionar es la labor no inocente de la psiquiatría en objetivar el sufrimiento subjetivo y transformarlo en “enfermedad”, eh ahí cuando nos llaman a hablar de la familia de las depresiones.

Si queremos ir al DSM-V o al propio discurso médico-disciplinario para conocer la argumentación previa en considerar como enfermedad moderna lo que griegos llamaban “Melancolía-Bilis Negra” -con notables diferencias conceptuales y de significantes- en la Teoría de los cuatro Humores nos encontraremos con dos soportes discursivos: una serie de descripciones de sintomatología de determinadas conductas o “malestares” subjetivos, y un discurso inexacto y falaz de neuroquímica. Habría primero que decir que ni siquiera me molestaré en discutir ampliamente el primer soporte, ya que basta decir que una alteración conductual a la “Norma” que traiga problemas de bienestar es un asunto político y no de Salud en términos médicos, así mismo el sufrimiento subjetivo como producción o efecto de situaciones no es sustento alguno para considerarle enfermedad, argumento que sirve para la mayoría de las patologías psiquiátricas. El segundo soporte sobre los neuroquímicos es completamente falaz y científicamente refutable, a la fecha no existe co-relación comprobable verídicamente entre determinados procesos de neurotransmisores y la subjetividad del sujeto, el sistema nervioso sigue siendo tan complejo que para ningún médico es “verdad” que una baja de neurotransmisores de Serotonina sea causante de estados “depresivos”, al menos no debiera ser “verdad” en términos científicos porque sigue siendo imposible entender el proceso de cientos de neurotransmisores y menos establecer parámetros de alguno, por supuesto que en el sistema nervioso se originan los estados de conducta del sujeto pero sigue no habiendo evidencia para determinar algún cuadro diagnostico. Pero los supuestos paliativos de la falaz enfermedad: los antidepresivos, se argumentan en una serie de experimentos y pruebas previas con animales -especialmente primates-, experimentos que han resultado no solo especistas sino también científicamente discutibles, puesto que hay una lejanía notable -para lo suerte de los animales- entre conductas de animalidad y la subjetividad humana, además los protocolos de condicionamiento que se siguen en la experimentación animal son inexactos en su totalidad. No obstante lo dicho; la psiquiatría, el discurso mediático y la propaganda de la industria farmacéutica ha transformado meras hipótesis de la neuroquímica en verdades médicas para justificar la medicalización masiva de la subjetividad, y siendo empíricamente demostrable el fracaso mundial de los fármacos antidepresivos, éste discurso falaz en origen sigue siendo ampliamente difundido en el último siglo para favorecer el negocio de la farmacología psiquiátrica y los dispositivos de control de biopoder asociados para la población.

La depresión –y no el sufrimiento subjetivo- es una patología inventada con razones biopolíticas y sin sustento científico que co-relacione procesos neuroquímicos con su supuesto origen. Es por esto que no propongo tratamientos alternativos ya que de antesala niego que haya enfermedad, lo que no es excluyente de propuestas radicales al cambio del “status quo” que pareciera ir produciendo en escala el malestar subjetivo. Como decía el viejo maestro Foucault –“Nadie es más conservador que aquellas personas que afirman que el mundo moderno está afectado por la ansiedad nerviosa o la esquizofrenia. De hecho, es un modo astuto de excluir a ciertas personas o ciertos patrones de comportamiento.”, siguiendo al filósofo es necesario declararse en guerra contra las discursivas que sigan hablando de “enfermedad mental” sin sentido crítico, en ese sentido hablar de las depresiones atrae toda una semántica de enfermedad y Clínica.

Escrito por Orlando S. – Colectiva Antipsiquiatría <antipsiquiatria@riseup.net>

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