Dos Muertes Más En Prisión: Menorca Y Tarragona

A pesar de la política de ocultamiento que desde el estado se lleva con las muertes bajo su custodia y dentro de una clara estrategia de impunidad con todo lo que sucede bajo su control, se ha podido conocer la muerte de un preso por ahorcamiento en la enfermería de la prisión de Tarragona (‘suicidio’, aunque no cabe de hablar de suicido sin más cuando estos hechos suceden bajo la protección y tutela del estado -en este caso Generalitat- y en circunstancias un tanto extrañas). Si se ha sabido de esta muerte es porque varios presos intentaron la fuga supuestamente aprovechando el desconcierto creado por tal suceso, consiguiéndolo dos de ellos. Todo en los medios son alarmas y quejas por la falta de medios y pidiendo más control y seguridad pero nada de hablar de las pésimas condiciones que se dan en prisión y de la sistématica desatención médica y el abandono psiquiátrico de los presos. Sobre esto silencio.

La otra muerte es la del preso de Maó que permanecía en estado de muerte cerebral desde que apareciese ahorcado en una celda de aislamiento. Este hombre tenía que declarar como único testigo en una denuncia por agresiones de los carceleros. Los familiares han denunciado al Centro Penitenciario de Menorca por omisión de socorro.ya que según parece, no fue atendido enseguida cuando le encontraron ahorcado. Sostienen que la falta de intervención médica rápida fue determinante por las secuelas que le quedaron por falta de oxígeno en el cerebro durante demasiado tiempo, y que al final, le han provocado la muerte.

Días atras se ha presentado el informe sobre la tortura en el estado español en 2012 y también se hizó publico el informe del Comité Europeo Para la Prevención de la tortura de la visita que hizo al estado español hace dos años.

Extraído de TOKATA

El preso que se ahorcó en Maó iba a declarar por agresiones de funcionarios
El preso, con una condena relativamente corta (2 años), que iba a declarar como principal y único testigo, ya que otros presos testigos de las agresiones de los funcionarios se negaron a declarar (¿Pudo haber coacciones para que no prestasen declaración?), apareció ahorcado en su celda de aislamiento. Todo muy oscuro y que se presta a muchas interpretaciones y más cuando desde instituciones penitenciarias guardan silencio. Los hechos los recoge el diario Última Hora de Menorca.

Carlos Silva, el interno del Centro Penitenciario Menorca que se ahorcó en su celda el sábado y que falleció el pasado viernes tras permanecer varios días en estado de muerte cerebral, iba a declarar ante el juez como testigo de la acusación en un caso de presuntas agresiones de funcionarios de la prisión a otro recluso. El caso se halla en fase de instrucción por parte del juzgado número dos de Maó. Carlos Silva ya prestó declaración ante la Policía Nacional que investiga lo sucedido pero todavía no había hablado ante el juez.

Según fuentes cercanas al caso, el testimonio del preso era crucial para que la denuncia por presuntas agresiones pudiera seguir adelante ya que hasta cuatro reclusos más que pudieron presenciar el posible delito rechazaron finalmente declarar. Silva fue el único que aceptó mantener su declaración en sede judicial. Sin embargo no podrá hacerlo debido a que su intento de suicidio le ha provocado una muerte cerebral, al parecer, por asfixia.

Carlos Silva sigue ingresado en el hospital Mateu Orfila de Maó gracias a la respiración asistida aunque sin actividad neuronal ni posibilidad de recuperarse.

Preguntas abiertas

El intento de suicidio que protagonizó el pasado sábado deja varias preguntas sin contestar, según declaró la familia a principios de esta semana. A ellos les extraña que en una celda de aislamiento, como en la que estaba confinado Carlos Silva, haya una viga o una litera alta que permita un ahorcamiento. Sus hermanos pidieron ver el habitáculo pero desde el centro penitenciario se les impidió, según explican. Desde el entorno del preso también apuntan que no estaría clara la actuación de los funcionarios de la prisión cuando descubrieron el incidente e incluso llegan a dudar de si se le practicó algún tipo de reanimación antes de la llegada de la ambulancia que lo evacuó al hospital.

A pesar de las dudas planteadas públicamente por la familia de Carlos Silva, desde Instituciones Penitenciarias no se va a dar ninguna versión de lo ocurrido. El lunes fue el director del centro isleño, Alfredo Fernández, quien declinó hacer declaraciones al respecto y señaló que cualquier dato lo aportaría el departamento de prensa de la Administración. Este órgano declinó ayer formalmente dar explicaciones sobre el tema a este periódico. Tampoco quiso aclarar otras cuestiones de índole general como el protocolo a seguir cuando a un interno se le aplica el régimen de aislamiento.

Carlos Silva cumplía una pena de dos años por varios delitos. Tiene 26 años y está casado. Aunque nació en Extremadura fijó su residencia en Menorca hace quince años.

Extraído de TOKATA

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