Contribución del anarquista Claudio Lavazza a las “Jornadas de Resistencia y Solidaridad” de Atenas

¡Queridos compañerxs!

Antes de hablar de las condenas de larga duración, de la situación en el pasado de las cárceles europeas, de los cambios que se han producido en los últimos años, de la situación actual, de las experiencias de lucha, de los movimientos de solidaridad, de los regímenes de encierro especiales, de la legislación antiterrorista y de objetivos del movimiento… creo conveniente que hable de mi experiencia de casi 20 años de cárcel. Desgraciadamente los que viven fuera de estos muros no tienen la información necesaria para entender bien esta realidad, y no por su culpa, sino por la dificultad de hablar de temas tan complejos y de difícil análisis.

Hace poco, cuando algunxs compañerxs de Suiza me preguntaban acerca “de las nuevas estrategias represivas para eliminar a los que eligen no doblegarse al Dominio y a la miseria del existente”, yo les contestaba que los que no quieren doblegarse son una pequeña minoría, y si digo que los afectados representan tan solo un 15%, ando con un porcentaje muy optimista.. Sobre una población de 85000 presxs, a más del 85% les importa muy poco que intenten eliminar su rebeldía, porque son parte del sistema, aceptando estar presxs como el menor de sus males. No están en la cárcel por una ideología, sino por asuntos que nada tienen que ver con las luchas por un sistema social mejor del que tenemos… Son víctimas y esclavos de este sistema que reprime, pero no luchan para cambiarlo, sólo se adaptan e intentan salir al paso. Así que las medidas represivas, los regímenes y legislaciones especiales van dirigidas exclusivamente a lxs presxs encarceladxs por delitos considerados ideológicamente “peligrosos y violentos” por el sistema y sus leyes. En las cárceles del estado español son pocxs lxs que han luchado y siguen luchando para mantener altos los valores y derechos de lxs presxs y una prueba de lo que digo es que en la campaña de lucha contra las torturas y malos tratos empezada en octubre de 2011 no hemos podido superar el número de 60 participantes, repartidos en más de veinte cárceles del estado. En estas luchas hubo una curiosa mezcla de presxs comunes y políticxs de distinta ideología, que marcaron la sencillez de una presencia conjunta en luchas por el bien de todxs. Lo que podríamos llamar una conexión entre luchas de presxs que comparten una misma represión. Estos participantes pagaron y siguen pagando un alto precio por su presencia en las luchas, con aislamientos prolongados, intervención del correo con limitación a dos cartas semanales, visitas de amigxs restringidas, malos tratos y frecuentes palizas, no entrega de cualquier panfleto o revista de movimiento por “motivos de seguridad”, denegación de llamadas telefónicas a grupos de apoyo de la calle, desaparición del correo a la entrada y salida del centro penitenciario, sanciones de castigo por participar en iniciativas de protestas como plantes, huelgas de patio o de hambre, traslados arbitrarios de un centro penitenciario a otro con motivos de alejamiento de los familiares, amigxs y grupos de apoyo.

Referente a las condenas de larga duración, en España, con la entrada de los nuevos códigos te puedes quedar en la cárcel 20, 25, 30 o incluso 40 años, sin redenciones. Ahora van a poner la “cadena perpetua revisable”, que de revisable no tiene nada si eres un rebelde que no quiere entrar en las dinámicas de arrepentimiento y reinserción social, según los modelos dictados por el poder. O sea, que si el sistema de control y dominio no quiere, te pudres en la cárcel, hasta el fin de tus días. La cadena perpetua revisable no es otra cosa que una campaña publicitaria en vista de las próximas elecciones, visto que ya exista una cadena perpetua en anteriores códigos penales fijando el límite en 40 años por delitos que al principio decían ser de extrema gravedad (violaciones y asesinatos en serie, genocidios…), pero en seguida la aplicaron también a delitos relacionados con las luchas de los movimientos de liberación e independentistas.

En cuanto a las nuevas medidas empleadas en la comunidad europea referente a terapias, dirigidas a la “reinserción del presx”, yo lo definiría como un ataque y, desde luego, de “alta intensidad” y como una represión especial, aplicados también fuera de los departamentos especiales llamados FIES ( Fichero de Internos de Especial Seguimiento), tan dramáticamente conocidos por las luchas llevadas a cabo en años anteriores. O sea, que los cambios represivos producidos en los últimos años han sido la utilización de métodos de control y castigo a una escala más amplia, más refinada y más selectiva, que toca también a presos en segundo grado, sin olvidar que los departamentos FIES siguen allí, con sus métodos de dura represión, por los que han luchado y siguen luchando.

En fin, en el panorama de las cárceles en España, se puede hablar de luchas que solo unos pocos llevan a cabo y los objetivos del movimiento de apoyo en las actuales circunstancias son de difícil solución, dada la evolución destructiva puesta en marcha, con la represión, por un lado, y sobre todo con el empleo masivo de psicofármacos y metadona, drogas legales de gran eficacia para mantener bajo control al presx… Desde hace tiempo esta dinámica destructiva es la causa de que no haya luchas masivas y solidarias.

Pero no solamente existe este problema como causa principal de la falta de luchas, sino que hay un otro, de carácter social, que se vive fuera y que su reflejo repercute aquí dentro. Una revista francesa comentaba sobre “el peligro de transformar la anarquía en un conjunto de prácticas alternativas sin contenido ofensivo contra el poder, una realidad alimentada a través de valores democráticos como la diversidad, la tolerancia, el pluralismo, la integración económica y el consumo alternativo.” En la cárceles eso se traduce con reinserción, módulos de respeto, condicional adelantada, tercer grado, beneficios éstos que implican un buen comportamiento para obtenerlos y disfrutarlos… Obviamente la contestación individual y las luchas colectivas antagónicas a esos beneficios son duramente castigados…

Siguiendo la línea crítica de la revista francesa que comento decía que “hay algunos grupos anarquistas que de un modo inconsciente o consciente se alejan del antagonismo y del conflicto permanente contra el Poder, silenciando la necesidad de la destrucción y ataque directo contra la autoridad, o en el peor de los casos, realizando campañas con el fin de lavar la imagen del anarquismo, presentándose como patéticos defensores de una ideología que ya nada tiene que ver con la confrontación contra el Poder…”
Creo que en esta crítica está la respuesta al por qué hay tan pocas ganas de luchar, tanto aquí dentro como allí fuera, y vendría bien por parte de todxs incluir estas cuestiones en los debates internos sobre “cuáles deberían ser los objetivos del movimiento referente a conexiones entre las luchas de lxs presxs políticxs, el movimiento de solidaridad y las luchas de los movimientos más amplios”.

Desde la cárcel un fuerte abrazo.

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